Realicé una serie de grabados titulada The Room, donde el vacío se convierte en protagonista. Mediante las técnicas de aguatinta y aguafuerte, transformo las habitaciones vacías del estudio y del museo de Fabero en espacios simbólicos donde la ausencia y el silencio dialogan. En The Room I, el patrón geométrico del suelo contrasta con las paredes desnudas y la apertura de la puerta, sugiriendo una invitación a lo desconocido. Estas obras abordan el silencio como un campo de introspección más que como ausencia de sonido, invitando al espectador a enfrentarse a su propia percepción del vacío. La sutileza de la aguatinta refuerza la atmósfera etérea de los espacios, donde el silencio se hace presencia y el vacío actúa como espejo para la reflexión y la creación.